Shanghái/Pekín (EFE).- Estabilizar la economía en medio de una guerra arancelaria sin precedentes con EE.UU., apuntalar la confianza del sector privado y aprovechar el impulso tecnológico a cuenta del éxito de DeepSeek serán las claves de la principal cita política anual de China, los plenos del Legislativo y el Consultivo conocidos como las «Dos Sesiones».
La Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo) llega este año ante una coyuntura de incertidumbre y baja confianza en el seno del sector privado y entre los consumidores a raíz de una recuperación económica menos brillante de lo esperado tras los años del ‘cero covid’, la amenaza de la deflación, la prolongada crisis inmobiliaria o el recrudecimiento de la guerra comercial con Donald Trump de regreso en la Casa Blanca.
Este miércoles, el primer ministro, Li Qiang, leerá un informe en el que dará a conocer los objetivos económicos del Gobierno para este año, comenzando por el de crecimiento del producto interior bruto (PIB): se espera que, como en los dos últimos ejercicios, vuelva a ser de «en torno a un 5 %».
Menos del 4,8 %, «un fracaso»
«Cualquier cifra por debajo de un 4,8 % sería vista como un fracaso», indica Leah Fahy, analista de Capital Economics, que cree que, no obstante, este año el protagonismo se lo llevarán los detalles sobre las anticipadas medidas de estímulo prometidas por Pekín para apuntalar la recuperación y reavivar la demanda.
La experta avanza que se podría fijar la meta de déficit en un 4 % del PIB, un nivel sin precedentes.
Aparte, Pekín podría triplicar hasta unos 3 billones de yuanes la cuota para bonos especiales del Gobierno central y elevar a 1 billón la asignada a istraciones locales.
Esas cifras, que para Fahy sugieren una ampliación menos ambiciosa que las acometidas en 2015 y 2020, no se destinarían enteramente a expansión fiscal sino también a refinanciar la deuda de los gobiernos regionales y a recapitalizar los bancos estatales.

Otro asunto clave será la aprobación de la primera ley específica de apoyo al sector privado en el país, que busca incrementar la confianza entre las empresas y azuzar la inversión con medidas como la prohibición de multas desproporcionadas o la promesa de igualdad de condiciones frente a las compañías públicas.
La IA, en la mira política
Y todas las miradas estarán también puestas en posibles guiños al sector tecnológico tras el último espaldarazo público del presidente chino, Xi Jinping, a un sector afectado en los últimos años por las campañas reguladoras del Gobierno y que ahora ha vuelto a dar lustre al prestigio internacional del país ante el auge de firmas de inteligencia artificial (IA) como DeepSeek.
El desembarco de esa plataforma ha reavivado la pugna entre Pekín y Washington por el dominio en la IA, cuyas aplicaciones y desafíos tienen muchas papeletas de estar sobre la mesa en la cita política.

Así, Zhou Hongyi, fundador de la tecnológica china 360 y miembro de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CPCh, principal órgano consultivo del país), propondrá en la reunión una “supervisión flexible” para los modelos de lenguaje, según el estatal Securities Daily.
«El gran éxito de DeepSeek no es solo equiparar tecnológicamente a los modelos chinos con los estadounidenses, sino difundir el conocimiento sobre IA entre s, empresas y los gobiernos chinos», afirmó Zhou, quien alertó que la ciberseguridad actual «no está preparada para los nuevos retos» que plantea esta tecnología.
El reto demográfico
El desafío demográfico sigue en la lista de principales preocupaciones de la dirigencia de China, cuya población siguió disminuyendo en 2024 por tercer año consecutivo, hasta los 1.408,28 millones de habitantes.
Para contrarrestar esta tendencia, legisladores chinos plantearán hacer obligatoria la educación sexual en escuelas, crear servicios para detectar enfermedades que afecten a la fertilidad en adultos sin hijos e incorporar la vacuna contra el cáncer cervical al sistema público, por su impacto en la fertilidad femenina.
En la reunión se propondrá también ampliar la cobertura de seguros para técnicas de reproducción asistida, pruebas genéticas prenatales y permisos de paternidad de hasta seis meses, una iniciativa ya en prueba en algunas zonas para equilibrar responsabilidades familiares y reducir las cargas que disuaden a muchas parejas de tener hijos.